
de silencio,
puedo escuchar
los gritos del Alma,
con dos, el llanto
del pensamiento,
un racímo de ellos,
y casi siento
el sollozar del Corazón...
Necesito algo
más de silencio,
para escuchar
la melodía de susurros
que acompaña el Mistrál...
Cuando escucharé
el Arpa afinada,
que con sus cuerdas,
traspasen nítidas
las fibras del Alma...
Imagino que será,
cuando la almohada
no guarde los besos,
y las sombras del Alba,
no dibujen su Cuerpo...



